:)
Yo que lo hago con cariño, que lo hago con trabajo, irremediablemente me mandan al carajo…
Baviacora
Hay Baile en baviacora y ya me quiero ir…
Banamichi
Se fue la luz en todo el pueblo. Estaba medio nublado y corría un viento helado que te ponía la piel chinita.
Todos los vecinos, se refugiaron en sus casas a obscuras y trataron de no hacer ni un solo ruido. Yo, que ni siquiera me imaginaba que era lo que estaba pasando, aproveche para salir a caminar a la plaza y respirar un poco de aire fresco recién lavado por la llovizna.
No se veía casi nada…
Se escuchaban las hojas de los arboles como si fueran olas en la playa y algunas ramas de los árboles secos toqueteándose entre sí.
De pronto, un ruido que me hizo voltear rápidamente hacia atrás pero no veía nada. Alguien tropezó con un bote de basura o algo asi. Pero ya no se escucho nada. Parecía como si se hubieran tragado la luz por completo y de pronto el viento se detuvo.
Silencio…
Me di vuelta y mi corazón dio un acelerón cuando a duras penas pude ver una silueta frente a mí. Era un cuerpo esbelto como de un atleta, alto y de respiración agitada. Solo estaba parado frente a mi y según mis cálculos en esa obscuridad, no estaba más allá de 5 metros. Moví inseguro mi pie derecho y en ese momento me di cuenta de que el sujeto estaba dándome la espalda. Tal vez, el también estaba tratando de escuchar y cuando me detectó por el ruido de mi pié, volteó gruñiendo y entonces ahí pude oír claramente su respiración agitada de furia.
Después de ese momento, todo pasó muy rápido.
Antes de correr, pensé en que no había luz y no podría ver hacia donde iba. Pensé que si me quedaba quieto era muy probable que mis nervios me delataran al hacer cualquier movimiento en falso, pensé en que tal vez era una persona normal y que yo no había entendido bien la situación, pero su respiración y sus movimientos agresivos me confirmaban lo contrario…
Pensé que no tenía escapatoria y que jamás volvería con vida para decirle a mi hermano que todavía estaba en la casa, que no saliera.
No pensé más y corrí lo más rápido que pude en dirección a la casa. Al instante escuche un fuerte grito detrás de mí y fue desgarrador. Después sentí a esta persona o lo que fuera, pisándome los talones mientras gruñía y gritaba.
Yo corrí lo mas que pude y por fin llegue a la casa cuando casi se me salía el corazón por la boca de la corrida que había pegado. Cerré con llave y escuche como dieron un buen golpe a la puerta de madera de la sala.
Ellos estaban en el pórtico tratando de entrar… Eran algunos.
Me dispuse a cerrar puertas y ventanas, cuando terminé me di cuenta de que mi hermano no estaba…
¿Es la risa la mejor medicina?
En agosto de 1964, al editor estadounidense Norman Cousins, lo atacó una anfermedad aparentemente irreversible. El tejido conectivo de sus huesos degeneraba rápidamente. Cousins se internó en un hospital una semana después de la aparición de los primeros síntomas, pues no podía mover las extremidades y padecía de dolores agudos. Le era imposible dormir.
Cousins se negó a aceptar que su enfermedad fuera incurable, pues sabía que las enfermedades a menudo se debían a una disfunción suprarrenal. En su caso, bien podria ser un agitado viaje a la URSS.
Pensó que si las emociones negativas, producen cambios químicos negativos en el cuerpo, quizá las emociones positivas produjeran cambios positivos; en consecuencia, si era capaz de revertir su estado emocional, podría recuperar el funcionamiento de sus glandulas suprarrenales, y entonces su cuerpo comenzaría a curarse.
Decidió que la risa era la mejor medicina, y comenzó a ver viejos episodios de Cámara escondida.
“Hice un feliz descubrimiento”, escribió despues, “de que 10 minutos de carcajadas… me permitían unas dos horas de sueño sin dolores”.
Cousins salió del hospital para ocupar un cuarto de hotel, en donde disfrutaba de películas cómicas, programas de televisión y libros humorísticos, y ademas dormia cuando quería.
Ocho días después de haberse cambiado, ya no tenia dolor en un dedo pulgar y además dormía bien. Tres semanas después, hacia joggin en una playa puertorriqueña, y el tejido de la espina dorsal y las articulaciones comensaba a renovarse. A los pocos meses ya estaba trabajando de nuevo.
Cousins está convencido de que su decición de no ceder, junto con su régimen de risas, fue crucial en su recuperación. “En realidad”, dijo, “se trata de la química de la voluntad de vivir.” Según Cousins, vivir y reír van de la mano.
Verdades y mentiras.
Ni esto ni aquello…
…sino todo lo contrario.
Alebrestarse: Originalmente, este verbo significaba “arrojarse al suelo como una liebre”, o sea, era una expresión de cobardía. En la actualidad, en el español de México, ha pasado a indicar una actitud violenta, de rebelión o agresividad, contraria a la idea de acobardarse.
Álgido: Aunque significa “muy frio”, este adjetivo se usa cada vez mas para señalar una situación o un momento culminante, que incluso se podría calificar de “candente”.
Concertación: Este paradójico sustantivo, utilizado corrientemente para indicar que se concierta algo, que se está celebrando un acuerdo, significaba antiguamente “contienda”, “disputa”.
Enervante: La definición correcta de este adjetivo (también usado hoy como sustantivo) es “que enerva”, y la del verbo enervar, “debilitar, disminuir las fuerzas”. Y sin embargo se suele utilizar la palabra enervante para indicar algo que pone “nervioso”, es decir, “de nervios”.
Idiota: Aun cuando originalmente se usaba este adjetivo para describir a la persona común y corriente, evolucionó hasta indicar un lego, a diferencia de un clérigo. Puesto que pocas personas fuera de la iglesia tenían educación, el término se refirió a una persona sin cultura, de ahí paso a ignorante o tonto, y, finalmente, a una persona afectada de deficiencia mental.
Lívido: En nuestros días, esta palabra suele emplearse equivocadamente para indicar “pálido”, “privado de color”, pero en realidad significa amoratado, que tira a morado.
Obeso: La teoría de un lingüista es que obeso significa en latín, realmente, “desnutrido”, pero que el sentido irónico que se suele dar a algunas palabras (por ejemplo, llamar flaco al gordo y chaparro al hombre alto) contribuyó a cambiar el sentido, y ahora se le aplica a la persona “muy alimentada”.
Prevenir: Antiguamente prevenir significaba que había que actuar en prevención de algo que por fuerza tenía que ocurrir. Pero su sentido se ha modificado y ahora se utiliza con el significado de “evitar que algo suceda”.
Sendos: Significa uno para cada uno, cuando hablamos de dos o más personas o cosas: ”Se tomaron sendas copas de vino” debe interpretarse como que cada uno se tomó la suya. Pero con frecuencia quienes ignoran este significado, utilizan sendos con el sentido de “grandes”.
Sofisticado: Es el participio pasado del verbo sofisticar, o sea “falsificar con sofismas”. Actualmente, la palabra ha pasado a significar “refinamiento y cultura”, perdiendo por completo su antiguo sentido de “fraude” o “falsificación”.
Verdades y mentiras.
Super Mario bros. Wii
Ayer fui a casa de un amigo y nos pusimos a jugar. 6 horas despues, lo pasamos :S
La fugacidad del tiempo.
A través de la experiencia del hombre, en todos los aspectos del mundo y del universo que habita, corre esa huidiza entidad denominada tiempo. El reloj, representante de Sol y las estrellas, le dice que es tiempo de levantarse, tiempo de ir a la escuela o al trabajo, tiempo de meter el asado el horno o de comérselo, tiempo de acostarse. Al emprender un viaje, compara los horarios de trenes o aviones con su reloj; Si se embarca, deberá establecer la relación entre tiempo y distancia para hallar su camino en el mar.
El tiempo no solo rige las actividades del hombre, sino su ser mismo. Como todo organismo vivo, existe por la gracia de miles de ritmos sincronizados. Su pulso late tranquilo o agitado; las ondas eléctricas de su cerebro ajustan su ritmo al sueño o la vigilia.
Mucho más que el hombre, otros seres vivientes se rigen por el “tiempo biológico”, que vincula los procesos internos con los ritmos regulares del mundo exterior.
El tiempo, que da continuidad y orden, es también causa de desquiciamiento y muerte. Nada hay bajo el Sol o sobre él, de lo que no podamos decir: “Esto con el tiempo, también desaparecerá”.
Podemos ahorrarlo o perderlo, gastarlo o desperdiciarlo (¡El tiempo es oro!), incluso podemos vencerlo o matarlo.
Lo que no podemos, cosa extraña, es definirlo. Para el psicólogo, el tiempo es un aspecto de la conciencia, el medio por el cual damos orden a nuestras experiencias. Para el físico, el tiempo es una de las 3 cantidades fundamentales; las otras 2 son masa y distancia en cuyos términos se puede describir todo lo que hay en el universo. Para el filósofo, el tiempo es otras cosas distintas. Sin embargo, todos estos eruditos, a pesar de haber escrito libros acerca del tiempo, se ven incapacitados para definirlo de manera satisfactoria para los demás, o aun para sí mismos.
El hecho de que la palabra “tiempo”, en su connotación científica, se refiera a dos cosas diferentes, aunque relacionadas, no facilita la tarea de pensar y hablar acerca de él. La primera es intervalo, o sea la duración en el tiempo. La segunda es la época, o sea la situación dentro del tiempo. Si preguntamos: “¿Cuánto durará el concierto?”, Nos referimos al intervalo. Si preguntamos: “¿A qué hora empieza el concierto?”, se trata de la época. Podemos establecer una diferencia semejante, al hablar del espacio, entre extensión y situación: “Mi casa tiene 10m. de frente” y “Mi casa está a 10m. de la esquina”. El intervalo y la época se expresan en las mismas unidades (días, horas, minutos, etc.). Pero no significan lo mismo. Y la diferencia entre uno y otra suele ser importante, aunque raras veces evidente.
El singular sentido humano del tiempo.
La curiosidad y la preocupación del hombre por el tiempo proceden, en última instancia de su relación con él. Todos los animales existen en el tiempo y cambian con él; sólo el hombre puede manejarlo.
Próximo tema: El reloj biológico.





